Fri Feb 22 11:48:00 ART 2013

Entrevista a Nora Luzzi y Guillermo García

La restauradora Nora Luzzi, responsable del Taller de Restauración del Palacio y el Arq. Guillermo García, de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos que asesora al PRIE en materia de restauro, cuentan los pormenores del trabajo que llevan adelante en el Palacio Legislativo.

NL: Guillermo García me convocó inicialmente para que contara nuestra experiencia de trabajo de restauro en el Palacio, porque pensaban contratar a una empresa para realizar falsos acabados en los pasillos y columnas de la planta baja. Pero este trabajo ya lo habíamos hecho nosotros en el segundo y tercer piso. Yo le dije que si necesitaba algo me lo pidiera porque yo trabajo en la Cámara y quiero lo que hago, quiero el lugar, y puedo colaborar con quien sea que trabaje en lo mismo en que trabajo yo; se aporta lo que uno tiene. Así que vine, y en lugar de contratar a una empresa, armamos un equipo de trabajo que respondiera eficaz y rápidamente a las necesidades que se fueran planteando, más allá de los falsos acabados. Desde que empezamos a trabajar con el PRIE hemos colaborado con muchas tareas, comenzamos en el tercer hemiciclo sacando baldosas originales sin romperlas para que se hiciera un trabajo de pasado de cables, las sacamos respetando la metodología de la intervención, la conservación y la restauración.

 

También intervinimos en la restauración del parquet en el despacho del diputado Rossi, donde habían hecho un trabajo de cableado y luego habían puesto las maderas en cualquier lugar, el parquet había quedado lleno de agujeros, un desastre. La persona que saca un piso para hacer un cableado no hace un mapeo, no está contemplado en su trabajo. Si yo saco un piso, hago un mapeo y después coloco cada pieza en el lugar exacto donde lo saqué. Nosotros, ante una misma situación, tenemos una respuesta diferente porque tenemos una perspectiva más amplia, miramos desde la totalidad de la temática. Este problema lo solucionamos en un día y medio.
El retiro de las piezas originales se hace con una metodología y un cuidado que necesita experiencia y entrenamiento. La cámara tiene un área de Obras y Mantenimiento que cumple con todas las necesidades del edificio, pero no desde la mirada de la conservación, de la preservación. El trabajo nuestro es muy específico, el de Obras es otro, nos necesitamos mutuamente. Nosotros necesitamos el asesoramiento de un arquitecto. Ahora, por primera vez en la historia, estamos trabajando todos juntos, cada uno aportando lo que sabe, respetando las necesidades de los otros.

Hay doce personas que trabajan en el equipo de restauración; la mayoría de ellos ya habían trabajado en un equipo anterior contratado para restaurar el Salón Delia Parodi y el Recinto, hace unos años. La mayor parte de la gente que trabajó en el Parodi ahora está en este equipo. Son doce restauradores de diferentes especialidades. Hay tres egresados de Bellas Artes, un maestro mayor de obras, un estudiante de restauración de la UNSAM que ya está por recibirse, una licenciada en Historia del Arte que es especialista en textiles y que restauró la bandera del Alto Perú que está en el Museo Histórico Nacional, una chica que hace documentación histórica, de la carrera de Historia del Arte. El maestro mayor de obras es multifunción, también hace electricidad, hizo luces en el Teatro Colón; todos tienen muy buena formación y experiencia en el tema.


GG: Tienen mucha experiencia, todos ellos han trabajado en la restauración del Teatro Colón, del Palacio del Correo y aquí mismo, en la restauración del Salón Parodi y del Recinto. Desde el PRIE se evaluó que era muy importante poder replicar las buenas experiencias que ya se habían hecho en el Palacio en materia de restauración, dándoles toda la asistencia técnica y los materiales como para que puedan trabajar.


NL: Guillermo García es el canal conductor entre nosotros y las autoridades, que tienen un criterio de apertura y de escucha permanente que yo no he visto antes y de respuesta ante las necesidades. También es el que comunica qué cosas se pueden y qué cosas no se pueden hacer. Independientemente de la buena fe y de la buena voluntad que está en la gente que quiere la casa, no había normas instauradas, las normas las trajo Guillermo.


GG: Que no son ni más ni menos que las normas internacionales de restauro.
 

NL: Pero no se aplicaban, no se conocían.

GG: En la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos estamos creando normas permanentemente. Entonces, como escribimos como encabezado del PRIE, el contexto patrimonial debía ser intervenido con nuevas tecnologías sin que sean alterados sus componentes históricos. A partir de allí, siguiendo las normas internacionales de restauro decidimos qué tipo de standard íbamos a aplicar. Pero este es un tema que Nora y su equipo manejan muy bien, desde la CNMMyLH simplemente pusimos un marco de referencia al conocimiento de ellos para decidir hasta dónde llegar con la profundidad de los cateos y buscar las alternativas económicas a las propuestas de productos. Lo importante es que para todo se hacen pruebas preliminares, para tener la certeza de que el producto que se está aplicando es el correcto.


NL: Ahora yo siento que tengo un enorme respaldo; yo siempre tuve la misma mirada con respecto a mi trabajo, lo que pasa es que antes era remar contra la corriente. La corriente era fuerte y yo mido un metro y medio. Fue duro pero así y todo, hace un par de años restauramos el Salón Delia Parodi, y lo hicimos en dos meses. Hemos hecho grandes cosas, bien y respondiendo de una manera muy rápida.
Otras tareas que realizamos en el contexto del PRIE fueron la restauración de las columnas de hierro de la planta baja, la restauración de mármoles de los pasillos, la restauración de la fuente del patio y los falsos acabados en los muros de los pasillos, también de la planta baja. Armamos una gran infraestructura de trabajo para todo esto. Se decaparon las columnas a base, con una amoladora al principio y finalmente, como no respondía el disco, terminaron haciéndolo a golpecitos de piqueta. El equipo es muy colaborativo, todo el mundo aporta desde el lugar del apasionamiento por lo que hacen. Esto es muy valioso, no debería perderse. Estamos muy contentos. Venir a trabajar con esta escenografía diaria, armamos una mesa para almorzar juntos en el tercer hemiciclo, tenemos un vínculo muy lindo desde lo humano, y esto hace que uno esté relajado y pendiente de lo que se necesita, incluyendo la necesidad de trabajar de noche en algunos casos, como ocurrió con la aplicación de una masilla epoxi que hay que ponerle a las columnas. Los chicos estaban con las máscaras, porque nosotros respetamos todas las normativas de seguridad e higiene. Pero enseguida nos dimos cuenta de que esto no se podía hacer mientras la gente pasa porque el olor a la piroxilina es muy fuerte. Entonces propusimos hacerlo entre las siete de la tarde y la una de la mañana, y todos estuvieron de acuerdo sin ningún problema porque no se debe usar productos tóxicos en un medio público; nosotros, que somos la casa de la ley, tenemos que ser los primeros que respetemos la ley.


GG: Las columnas que rodean al patio de la planta baja son de fundición de hierro y hay que hacerles un trabajo de pasivado de metales una vez decapadas porque el metal tiene poros en los que siempre hay óxido. Entonces, la abrasión lisa no termina con el óxido, hay que aplicar un producto desengrasante e inversor del óxido y luego el convertidor de óxido. El sistema es el que utilizan las industrias navieras, este tipo de pasivado de metales garantiza la adherencia para que el producto convertidor de óxido trabaje sobre el metal.


NL: Este es un trabajo hecho conscientemente, para que dure mucho tiempo, no solo para que hoy quede lindo. Luego se procedió a la elaboración de los falsos acabados. Para hacer este trabajo se tomaron muchas fotografías de los mármoles que están debajo de las columnas, se hicieron análisis de los colores, de los pigmentos específicos; hemos tomado clases específicas con una arquitecta que se dedica exclusivamente a esta técnica. Se hicieron pruebas en passe-partout, es un trabajo sofisticado que implica un conocimiento de la técnica, del color y de las herramientas, que se hace con glaseadores, es muy interesante.

GG: El falso acabado es una técnica que viene del norte de Italia, del Véneto y la zona de Florencia, y llega a la Argentina con la inmigración italiana. Se aplicó en muchos edificios históricos de Argentina, incluyendo el Salón de Honor, aquí. Desde la construcción del Palacio no ha habido un nivel de intervención tan bueno como el que está haciendo actualmente el equipo de Nora Luzzi, podemos decir que están manejando la técnica original de aquella época. Durante el relevamiento, nos hemos encontrado con algunas intervenciones bastante nefastas. En alguna otra época, hace muchos años, creo que por una cuestión de desconocimiento, a los mármoles les aplicaban goma laca encima. Y a las columnas del Salón de Honor, que son de estuco mármol, también le habían puesto goma laca encima, lo cual equivale a cubrir la suciedad en vez de limpiar. Además, la goma laca se oxida y se oscurece, se pone de un color amarronado. Por suerte, es un proceso reversible. Acá la goma laca se usó mucho porque todo el mobiliario estaba lustrado con ese material, la gente de mantenimiento debía disponer de mucha y le pasaban a todo. Los muebles, de tantas capas de goma laca, están oscurecidos, originalmente eran más claros. Hicimos los análisis y encontramos dieciocho capas de goma laca en los muebles del Recinto.

Otra cosa importante en relación al restauro del Palacio es que se instauraron los cateos de pintura, que permiten descubrir los colores de cada uno de los estratos de pintura que recibieron los muros a lo largo de los años, desde su origen. Se hicieron más de cincuenta cateos y en algunos casos se dejó algún cateo testigo, aunque otros los están tapando con la nueva pintura. Descubrimos que todas las áreas comunes eran originalmente del mismo color, que es el que se está aplicando. El Salón Parodi era de color chocolate durante la época de la dictadura. Cuando nosotros propusimos volver al color original hubo mucha resistencia; fue un cambio intenso, decían que no iba a gustar porque la gente estaba acostumbrada al color oscuro. Nosotros respondíamos que el cateo daba un color claro, pero ese color claro era mucho más antiguo que la memoria colectiva que puede tener una o dos generaciones. Esto ha pasado con otros edificios, como la iglesia del Pilar en la Recoleta, por ejemplo. Cuando se revelan los resultados de los cateos de pintura, la gente reacciona porque la recuerda de un color que tuvo cincuenta años atrás; pero hace cien, el color era otro, y de ese ya nadie puede acordarse. El problema es que el patrimonio se construye en la cabeza de la gente, no existe en otro lado, es lo que nosotros creemos que es. Lo que buscamos son anclajes históricos que permiten decir lo que era, pero eso hay que validarlo en cada generación a lo que la generación actual quiere que sea el patrimonio. Se puede revertir un edificio a valores históricos en tanto y en cuanto todos estemos de acuerdo en que esa es la regresión adecuada. Podríamos llevar al color anterior, que es el color chocolate que está en todos lados, no solo en el Salón Parodi, aparece en un montón de lugares.

Todo lo tecnológico hay que incorporarlo sin que altere la idea del edificio histórico. Por ejemplo los cableados, que tratamos de ocultar para que queden invisibilizados. Esto es parte de la sensibilidad ante los cambios, según los principios que establecimos en el PRIE. Filosóficamente, el camino que tomamos es el de la mínima intervención, la idea de reversibilidad. Estamos tratando de llevar al Palacio lo más atrás posible, en tanto y en cuanto se pueda, porque hay ascensores y patios agregados que no se pueden llevar para atrás.

NL: Cuando restauramos el Salón Parodi, tuvimos el asesoramiento de Lorenzo Casamenti, del Instituto Medici de Florencia, el Director del Área de Restauración. Como fue por un convenio de colaboración, a la Cámara no le costó un peso, solamente se pagaron los gastos de traslado. Lorenzo vino cinco veces a trabajar conmigo. Siempre es bueno aprender de buenas experiencias de otros. Ahora acabo de venir de un curso de “limpieza no invasiva sobre diferentes soportes” que se hizo en el INTI que lo dio Richard Wolbers, un químico de la Universidad de Dellaware, de Estados Unidos. El International Academic Project de Londres lo trajo a Buenos Aires para exponer las nuevas miradas en las formas de intervención sobre diferentes soportes que en este caso fueron papel, textiles, pintura de caballete y piedra. Wolbers es un químico que trabaja en restauración y se le plantea el problema de cuál es la mejor manera de tratar una obra y al usuario de la restauración. Teóricamente, nosotros estaríamos en contacto permanente con solventes pero debemos tratar de utilizar los elementos más inocuos posibles; cuanta más agua, mejor para no agredir a la obra ni al restaurador. Aprendimos a hacer geles y soluciones que se combinan, bajando el nivel de toxicidad para el usuario, trabajando con un pH más bajo y más estable que no inflama y no agrede la obra. Vimos, por ejemplo, cómo limpiar un esmalte sintético en una piedra, entonces hay que considerar que la piedra es porosa, que el elemento no puede migrar porque penetraría en el poro de la piedra y se expandiría, tiene que ser un producto gelatinoso para que permanezca en la superficie, que desarme el elemento que está arriba y no lo funda, las consideraciones van más allá del hecho de limpiar o no una cosa. A partir de todo esto, se plantea la necesidad de empezar a pensar en un laboratorio de restauración mínimo, pero que tenga mezcladores, balanza digital, un peachímetro, una herramienta para medir la conductividad y en general, lo básico para manejarnos dentro de esa corriente nueva que implica un trabajo adecuado, concienzudo, no un trabajo de experimento sino asociado a saber qué estamos haciendo y cómo se hace para conseguirlo. Nosotros, más que restauradores tenemos que ser conservadores permanentes, tenemos que hacer medicina preventiva porque las menores intervenciones son las más saludables y las más económicas. Siempre, en conservación y restauración, hay que pensar cuál es el mal menor.

Yo valoro la decisión política de poner en orden esta casa en cuanto al patrimonio, de tomar la bandera de la conservación, de la preservación. El patrimonio es un legado para las generaciones futuras, ese es el concepto que nosotros llevamos adelante. Yo soy una ejecutora, pero hay alguien que tuvo la idea. Yo festejo la conciencia, decisión, la apertura, la respuesta rápida a las necesidades, la verdad es que estoy en un festejo permanente. Y todo mi equipo trabaja desde el compromiso emocional y la pasión por lo que hacemos.

 


Nora Luzzi y el Arquitecto Guillermo García
Nora Luzzi y el Arquitecto Guillermo García