La belleza en el Palacio de las Leyes

Thu Mar 07 11:48:00 ART 2013
La recuperación de la obra de Lola Mora

A principios del siglo XX, el Congreso de la Nación estaba custodiado por un grupo escultórico de una belleza sensual y singular para la época. Su creadora, la genial artista Lola Mora, incomprendida por la moral de sus contemporáneos, presenció cómo en el año 1921 retiraban su obra de la explanada del Palacio Legislativo. Casi cien años después esta obra fundamental será recreada en su lugar de origen.

Dolores Mora Vega de Hernández nació el 17 de noviembre de 1866 en La Candelaria, provincia de Salta, en ese entonces Obispado de Tucumán. Hija de Romualdo Mora y de Regina Vega, pasó su infancia en una casa ubicada en un gran valle, entre altas cumbres y serranías, mezcla de bosque y de selva. Hasta que el ímpetu por el dibujo y la pintura la llevaron a elegir como lugar de residencia la capital tucumana, donde realizó sus primeros estudios de la mano del artista Santiago Falcucci.
Con solo veinte años llevó a cabo por encargo de los gobiernos de Tucumán y Salta importantes óleos de los congresales de 1816 y de algunos gobernadores. En 1894 se trasladó a Buenos Aires para ingresar a la Academia Nacional de Bellas Artes donde continuó su formación. La particularidad de su expresión artística llevó al gobierno argentino a otorgarle una beca para realizar estudios en Roma, uno de los grandes epicentros del arte, ámbito que terminó de delinear su devoción por el modelado. Su paso por los talleres del pintor Francesco Michetti, con quien empezó a modelar, y del escultor Giulio Monteverde, terminaron de definir la expresión poética de la obra y la vida de Lola Mora.

En el año 1900 regresó a Argentina, a fin de presentarle al gobierno nacional los bocetos de los bajorrelieves destinados a la Casa Histórica de Tucumán y de su gran obra El nacimiento de Venus, más conocida como La Fuente de las Nereidas. Poco después veía concretadas sus primeras creaciones en la tierra que la vio nacer, pero ya comenzaba a sufrir el rechazo de una sociedad poco acostumbrada al éxito de una mujer, en este caso una escultora de gran nivel y de enorme seducción. Su discurso artístico y su personalidad chocaban con las convenciones sociales de la época.
 

Una artista en el Congreso Nacional

Unos años después, con cuarenta años de edad, Lola Mora recibe del gobierno nacional uno de los principales encargos de su carrera, la realización de un conjunto escultórico cuyo marco sería el Congreso de la Nación. Las autoridades del Palacio Legislativo le facilitaron un estudio y una vivienda en el recinto oficial mientras realizaba y emplazaba los grupos de esculturas. En la fachada principal, en la pilastra izquierda (la más cercana a Hipólito Irigoyen), ubicó La Libertad y El Progreso y dos leones; en la pilastra derecha (la más cercana a la avenida Rivadavia) emplazó La Paz, La Justicia y El Trabajo. Por primera vez, un espacio consagrado al mundo de los hombres era enmarcado por la creación femenina y sensual de la genial artista.

La escultura tuvo en Lola Mora una presencia de avanzada. Con ella se inició la contribución de la mujer en ese ámbito de la expresión. Aquella artista a quien se podía ver con boina y pantalones por los pasillos del Congreso de la Nación, describió como pocos la belleza humana de las formas. Materializó en sus esculturas la esencia femenina y la masculina, con todo su potencial de erotismo y pureza, y desplegó ese relato interior en medio de la ciudad de Buenos Aires, en un acto de irreverencia creativa y conceptual. No solo dejaba un legado artístico inigualable, también cruzaba barreras intangibles pero demasiado pesadas que hasta el momento permanecían cerradas para el género femenino.

Las miradas excesivamente escrupulosas de la época no tardaron en llegar. En 1921, por resolución de los Presidentes de ambas cámaras, fueron retiradas del Congreso Nacional todas las esculturas de Lola Mora. En principio fueron donadas a la Municipalidad de Buenos Aires, pero rápidamente a través de un pedido de los legisladores de Jujuy, fue revocado dicho decreto, por lo cual se resolvió destinar el conjunto escultórico completo a dicha provincia. El gobierno de Jujuy contrató a la escultora para dirigir los trabajos de separación y ubicación de las alegorías y los leones próximos a la Casa de Gobierno, donde aún se encuentran.
 

Reparación histórica

El Plan Rector de Intervenciones Edilicias (PRIE) no solo incluye la recuperación del patrimonio arquitectónico del Palacio Legislativo y sus anexos, atesora además un apartado específico dedicado a la recuperación de la obra fundamental que Lola Mora creó especialmente para el edificio de las leyes. En la actualidad esta obra ya forma parte del acervo patrimonial de la provincia de Jujuy, por lo cual la única posibilidad de recrear el verdadero ambiente exterior del Palacio es la realización de la réplica de todo el sistema escultórico. Esto resultará un homenaje a la creatividad y al coraje de la artista y una reparación histórica de gran valor.

Un equipo de expertos en arquitectura, artes plásticas y restauración, entre los que se encuentran el arquitecto Luis Gorodner, a cargo de la obra; el arquitecto Guillermo García, de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, asesor del PRIE, y Nora Luzzi, restauradora del Congreso de la Nación, está llevando a cabo esta tarea. Sobre las piezas que se encuentran en Jujuy se realizó un proceso de escaneado de última generación para obtener las imágenes de las esculturas en tres dimensiones. Es un método que asegura la preservación absoluta de la obra de arte porque no se la toca, ya que emplea el sistema de iluminación y refracción de un rayo láser.

Mediante un programa computarizado se genera una imagen corporizada de las esculturas y el armado de un símil en forma virtual. Después, empleando una serie de elementos y un software especial, es construido un modelo virtual a escala real y los moldes. Con la obtención de estos se realizarán los calcos. Las copias a escala real construidas en símil mármol se emplazarán en la explanada externa del Congreso de la Nación, tal como estuvieron originalmente. Además, como parte de las tareas del PRIE asumidas como compromiso de cooperación con el gobierno de la provincia de Jujuy que prestó los originales de las esculturas para realizar las réplicas, se realizará un segundo juego que será entregado a dicha provincia, que trasladará las originales, luego de someterlas a un proceso de restauración, a un futuro museo dedicado a la artista Lola Mora.

Esta es la primera vez que se encara en nuestro país una tarea de restauro con herramientas tecnológicas tan avanzadas. Los especialistas que se encuentran a cargo de esta obra llevaron adelante labores similares para la preservación de esculturas históricas en otras ocasiones pero empleando otro sistema con moldeos y siliconas sobre las piezas originales. En la Argentina es el primer trabajo que se efectúa bajo esta tecnología de punta, un método que se desarrolló en los últimos años en Europa y que permite realizar moldes virtuales sin tocar la escultura original (y, por lo tanto, sin afectarla en absoluto) gracias a un complejo sistema de escaneo.
 

El legado

Cuando ya la vida artística de la escultora tucumana declinó por completo, orientó su arrolladora energía hacia otras ocupaciones: el cine, la urbanización, la exploración de petróleo en Salta. Pero terminó de perder todos sus bienes y atravesó una etapa de grandes apremios económicos. Vivió muchos años en Salta pero, alrededor de 1930, se instaló en Buenos Aires, donde murió el 7 de junio de 1936. Paradójicamente, su obra no ha sido muy difundida y por lo tanto conocida. Sus obras más notables son la Fuente de Las Nereidas, ubicada en la avenida Costanera; los grupos escultóricos para el frente del Congreso de la Nación; los bajorrelieves de la Casa de la Independencia; la estatua de la Libertad en la Plaza Independencia de Tucumán y otras numerosas esculturas en la Capital y otras provincias del país.

El objetivo de la actual presidencia de la Cámara de Diputados es que en el transcurso del año 2013 las obras de Lola Mora vuelvan a relucir en la explanada del Congreso Nacional, como símbolo de la recuperación del patrimonio artístico de todos los argentinos. En una Carta Internacional sobre la Conservación y la Restauración de los Monumentos y los Sitios del año 1964, el Segundo Congreso de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos en Venecia expresaba: “ Portadores de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de cada pueblo son actualmente el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La humanidad, que cada día toma conciencia de la unidad de los valores humanos, las considera como un patrimonio común, y pensando en las generaciones futuras, se reconoce solidariamente responsable de su conservación.”

Será además el reconocimiento genuino a una mujer que alguna vez habitó en el Palacio de las leyes, con su boina, su sonrisa irreverente y su cincel. El poeta rosarino Emilio Ortiz Grognet escribía en aquella época sobre su obra: “Los sagrados cuerpos cantan el himno natural y limpio de sus morbideces perfectas alrededor de una sola, intensa nota: la Belleza”.