Lola Mora, de vuelta en el Palacio

Wed Oct 30 11:48:00 ART 2013
Un símbolo de recuperación de la memoria histórica, en la celebración de los 30 años de democracia en la Argentina

Desde hace pocos días, se advierte una nueva presencia en la explanada del Palacio del Congreso. Se trata dos grupos escultóricos monumentales, obras de la escultora argentina Lola Mora, que regresan a su emplazamiento original después de casi cien años de ausencia y olvido. Del lado izquierdo de la explanada, cerca de la calle Hipólito Irigoyen, se erigen La Libertad, el Comercio y Los Leones, y del lado de la Avenida Rivadavia, el grupo integrado por La Justicia, La Paz y El Trabajo. Las alegorías de Lola Mora están ahora donde estuvieron desde un principio, donde siempre debieron estar.

Estas esculturas, que fueron encargadas a la artista argentina para ornamentar el nuevo edificio del Congreso Nacional, estuvieron al frente del Palacio desde 1907, poco después de su inauguración, y perduraron allí apenas seis años, ya que fueron blanco de críticas reiteradas. Las razones que se aducían eran estéticas aunque probablemente los verdaderos motivos fueran de carácter moral y político. En el año 1922, finalmente, la censura se impuso y las esculturas fueron retiradas, dejando un vacío triste y sin sentido.

En 2013, en el contexto de la celebración de los treinta años de la recuperación de la democracia en la Argentina, la obra de Lola Mora vuelve a verse en su emplazamiento original. Se trata de una importante reivindicación, cuyo sentido es recuperar la morfología original del palacio del Congreso Nacional y su patrimonio cultural, y ofrecer una reparación de la memoria de la escultora. La Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner dio el primer paso de este reconocimiento al poner la imagen de Lola Mora en el Salón de las Mujeres del Bicentenario de la Casa de Gobierno.

La concreción de esta obra de recuperación del patrimonio se realizó como parte de las acciones del Plan Rector de Intervenciones Edilicias de la Honorable Cámara de Diputados, a través de un convenio firmado en 2012 entre el Presidente de la Cámara de Diputados, Dr. Julián Domínguez, el Presidente del Senado, Lic. Amado Boudou y el Gobernador de Jujuy, Dr. Eduardo Fellner. El proyecto fue impulsado por la Senadora Liliana Fellner, quien ha trabajado en pos de la reivindicación de Lola Mora y de su obra a lo largo de muchos años.

 

Las alegorías

Lola Mora comenzó a trabajar en los bocetos y la realización de las esculturas alegóricas en 1905, cuando vivía en Roma. Estas alegorías destinadas a ornamentar el nuevo edificio del Congreso Nacional le habían sido encomendadas por el Gobierno Nacional, en acuerdo de Ministros.

En 1906 Lola Mora volvió al país para dedicarse exclusivamente a trabajar en este encargo monumental. Para ello, le fue otorgado un salón en el mismo Palacio del Congreso, en el cual montó su atelier y su vivienda. La obra consistía en la creación de los mencionados grupos alegóricos destinados a la explanada del Palacio y de los bustos de Zuviría, Fragueiro, Laprida y Alvear, que fueron los presidentes de los primeros Congresos Constituyentes, destinados al Salón Azul del Senado.

A mediados de 1907, los dos grupos escultóricos fueron emplazados en el frente del Palacio del Congreso sobre la avenida Entre Ríos: el grupo integrado por La Libertad, el Comercio y los Leones estaba instalado cercano a la calle Victoria (actualmente, Hipólito Irigoyen) y del lado de la avenida Rivadavia estaban La Justicia, La Paz y El Trabajo.

Las esculturas originales permanecieron en la explanada del Congreso Nacional hasta enero de 1922, según quedó documentado por el CEDIAP (Centro de Documentación e Investigación de la Arquitectura Pública) donde se conserva la fotografía con el andamiaje armado para retirar las esculturas fechada en enero de 1922. La resolución por la cual se decide el retiro está fechada en abril de 1921 pero recién en enero de 1922 los grupos escultóricos se retiraron definitivamente. Es probable que los bustos de los presidentes, que estaban en el Salón Azul, hayan sido retirados en la misma fecha porque están mencionados en la misma resolución.

 

Historia de las esculturas: la censura y el exilio

El 28 de abril de 1921 los presidentes de ambas cámaras firmaron un documento en el que resolvían el retiro de los dos grupos escultóricos argumentando razones de perspectiva y artísticas y que no habían sido ordenadas por ninguna sanción legislativa. Lo mismo ocurrió con las esculturas de la artista que estaban en el Salón azul del Senado. Si bien no fueron encargadas por una ley, lo fueron por el Poder Ejecutivo que estaba a cargo de las obras del Palacio Legislativo a comienzos del siglo XX.

Los bustos de los presidentes de los primeros Congresos Constituyentes fueron donados a las provincias de San Juan, Corrientes, Salta y Córdoba. Las esculturas de la explanada, en cambio, fueron donadas al Zoológico de Buenos Aires pero al día siguiente, por una gestión muy rápida de los senadores y diputados por la Provincia de Jujuy, se firmó otro documento en el que los presidentes revocaban el artículo en el que las esculturas se donaban al Zoológico de Buenos Aires y se destinaron finalmente a la Provincia de Jujuy.

Los ataques y la censura a la obra de la escultora argentina habían comenzado diez años antes: según consta en las actas de sesión de la Honorable Cámara de Diputados, en 1912, el Dr. Luis Agote, diputado nacional por el Partido Conservador, solicitó el retiro de los grupos escultóricos y de los bustos de Zuviría, Fragueiro, Laprida y Alvear argumentando razones de “buen gusto”.

 

Testimonio de la censura

Sr. Agote – Deseo formular una pregunta. ¿Quién es el encargado o qué comisión es la que tiene a su cargo las cuestiones de arte o de ornato de la casa? Porque, doloroso es decirlo, señor presidente, las manifestaciones de arte que tiene esta casa no demuestran nuestra cultura ni nuestro buen gusto artístico.

Me refiero a las dos alegorías que están a la entrada del Palacio del Congreso y las cuatro horribles estatuas que ostenta la gran rotonda, el hall central. Son enormes y están colocadas mucho más debajo de lo que corresponde; son de un tamaño tan inconmensurable que –cuesta decirlo– parece que estuvieran allí para demostrar hasta dónde puede llegarse en materia de mal gusto en lo referente a arte.

Desearía saber si hay modo de sacarlas, lo mismo que los grupos alegóricos.

Sr. Presidente – Con esos asuntos corre, señor diputado, el Ministerio de Obras Públicas.

Sr. Agote – Entonces, sometería a la Honorable Cámara una comunicación al Poder Ejecutivo pidiendo las hiciera retirar por medio del Ministro de Obras Públicas.

Sr. Montes de Oca – Puede presentarse por escrito.

Sr. Presidente – El señor diputado puede presentar un proyecto en ese sentido.

No habiendo más asuntos que tratar, queda levantada la sesión.

 

Fuente: Actas de sesión de la HCDN, 14 de junio de 1912.

 

 A casi un siglo de este despectivo pronunciamiento, la restitución de las obras escultóricas de Lola Mora es un acto de reivindicación del talento de la primera escultora argentina. El convenio que lo hizo posible, firmado el 19 de diciembre de 2012 entre la Cámara de Diputados, la Cámara de Senadores y el gobierno de la Provincia de Jujuy en el contexto del PRIE se ejecutó con fondos provistos por el Ministerio de Planificación.

 

La construcción de las réplicas

Las esculturas originales están emplazadas actualmente en la Provincia de Jujuy y pertenecen al Patrimonio Cultural de esa provincia. Por lo tanto, no podían traerse de vuelta. La única posibilidad de volver a verlas en la explanada del Palacio Legislativo era realizar calcos exactos. Y esto es lo que se hizo, con tecnología muy avanzada.

Para ello, los originales fueron escaneados con tecnología no invasiva de última generación en enero de 2013. Este método asegura la preservación absoluta de la obra de arte porque no se la toca, ya que emplea un sistema de iluminación y refracción de un rayo láser. El arquitecto Luis María Gorodner estuvo a cargo del grupo de expertos que viajó  a Jujuy en enero de 2013 para llevar adelante esta tarea.
En los meses siguientes, se realizó el procesamiento digital de los escaneados y el recorte digital de cada una de las figuras tridimensionales para el diseño de los moldes digitales, tarea que debía resolver el difícil problema de los cálculos de desmolde de figuras morfológicamente muy complejas. 

La etapa siguiente consistió en la impresión de los moldes con fresadoras de última generación en el taller Fabrinco. Los moldes de las esculturas, tallados en una espuma de poliuretano rígida de alta densidad, fueron enviados luego a los talleres de escultura donde se colaron por partes y se procedió al armado final de las figuras. Estas, luego, fueron ensambladas para ir armando, como un complejo rompecabezas, cada una de las figuras escultóricas.

Esta es la primera vez que se emprende en nuestro país una tarea con herramientas tecnológicas tan avanzadas. La empresa adjudicataria llevó adelante labores similares para la preservación de esculturas históricas en otras ocasiones pero empleando sistemas tradicionales con moldeos y siliconas sobre las piezas originales. Para el escaneado de las esculturas originales de Lola Mora se utilizó un método desarrollado en los últimos años en Europa que permite realizar moldes virtuales sin tocar la escultura original y, por lo tanto, sin afectarla en absoluto.

Todo el proceso de producción de las réplicas escultóricas fue supervisado por autoridades de la Dirección de Obras de la HCDN, del Senado de la Nación, de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos (CNMMyLH) y de la Dirección Nacional de Arquitectura (DNA). También participaron de la auditoría un grupo de escultores y expertos pertenecientes a la Asociación Jujeña de Artistas Plásticos (AJAP), quienes realizaron el seguimiento de las tareas de ejecución de los calcos desde el primer momento, cuando fueron escaneadas las esculturas en la Provincia de Jujuy y luego concurrieron mensualmente a los talleres en Buenos Aires para seguir el proceso de ejecución en los distintos talleres e informar a las autoridades y a la opinión publica Jujeña sobre los pormenores del proceso.

 

La vuelta a casa

El sábado 19 de agosto de 2013 a las 8 de la mañana en el taller de escultura de la zona de San Martín, se montaron los seis cuerpos de los grupos escultóricos en dos carretones para trasladarlos hasta el Palacio del Congreso, su destino definitivo. Las esculturas llegaron al Palacio al mediodía, rodeadas de una escolta de patrulleros y motos de las Policía Federal que iban cortando el tránsito para garantizar durante todo el trayecto que los camiones pudieran avanzar a una velocidad constante, sin frenar ni acelerar.

Cada grupo de calcos escultóricos pesa de seis a siete mil kilos, casi lo mismo que las esculturas originales. Los dos basamentos, de casi tres metros de altura, estaban ya preparados para recibirlos. Para poder realizar la maniobra se cortaron dos carriles de tránsito sobre la Avenida Entre Ríos. Las esculturas llegaron totalmente terminadas y con la cera definitiva, envueltas con una protección superficial de films plásticos de distinto gramaje. La carga se realizó con un hidroelevador Sampi Móvil de largas lengüetas que se deslizan por debajo de las esculturas para subirlas a los carretones. En el destino final, una grúa especial fue izando uno a uno los cuerpos que componen los grupos escultóricos para ubicarlos en posición sobre los basamentos. Este proceso, que se realizó con mucha lentitud para garantizar la integridad de las piezas y la exactitud del ajuste en la colocación.

En el interior del basamento se incorporó una estructura de hierros entrecruzados en forma de parrilla, que garantizan el anclaje de las esculturas. Las esculturas tienen unos perfiles metálicos  en la parte inferior que se apoyan y se sueldan a estos elementos. En estos días se está trabajando en esta etapa y en la subsiguiente, que consiste en el sellado de los intersticios entre una escultura y otra. También se va a sellar toda la base metálica con el mismo material símil mármol del que están hechas las esculturas. Finalmente, los basamentos, se van  a revestir con granito gris original, proveniente de las antiguas canteras de Tandil. Este lote de piedra se logró ubicar en el depósito de un distribuidor de Buenos Aires, donde estaba almacenado desde la década del ’40, cuando se terminó de recubrir el Palacio.

Con el retorno de las esculturas de Lola Mora en la explanada del Palacio Legislativo se recupera la imagen histórica del Palacio Legislativo, tal como fuera en su época de esplendor. Pero, sobre todo, se rinde homenaje a una gran artista argentina, una mujer adelantada a su época.